Historias
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ABUSO SEXUAL PASTORAL Una dura prueba para la congregación Como representante de la iglesia Grace Church, Nancy y James, su ministro, asistieron a una conferencia fuera del estado.1 Después de un largo día, James sugirió que cada uno le frote al otro la espalda. Nancy aceptó. Mientras James estaba frotando la espalda de Nancy, ella se sorprendió al darse cuenta que él estaba excitándose sexualmente. Él comenzó a respirar pesadamente. Se subió sobre ella y empezó a masajear su pecho. Ella no podía creer lo que estaba pasando y se separó confundida. Siempre lo había visto a él como a un padre, especialmente después de que le dio consejería en un tiempo muy difícil cuando un amigo suyo se suicidó. Ella evitó verle por el resto que duró la conferencia, y al volver contó a su esposo lo que había pasado. Él se enojó muchísimo. Nancy se preguntaba si ella malinterpretó las intenciones de James o si ella le había enviado una señal equivocada. Así que volvió a la iglesia a preguntarle cuál era su opinión sobre lo que había pasado. Él dijo que fue algo hermoso y que espera que se vuelva repetir. Nancy le dijo que el incidente le había molestado muchísimo. James le dijo que espera que ella llegue a entender la conexión que hay entre espiritualidad y sexualidad. Él no admitió que hizo nada malo o inapropiado. Nancy se retiró de la comisión de la que formaba parte y escribió una carta a James pidiéndole que se disculpe. Él no lo hizo. Nancy no contó su historia a los líderes de la iglesia. Ella tenía miedo de que no le creyeran. El encuentro que tuvo con el pastor le parecía a ella casi incestuoso, y pidió a una terapeuta profesional para que le ayude a solucionar sus sentimientos de confusión, culpabilidad y traición. Marie M. Fortune, Directora Ejecutiva del Centro de Prevención de la Violencia Sexual y Doméstica en Seattle, Washington, cree que la dinámica de abuso sexual incestuoso nos da un modelo para entender la dinámica y las consecuencias del contacto sexual realizado por pastores y consejeros pastorales. El abuso incestuoso toma lugar en la intimidad de las relaciones familiares donde hay unos roles pre establecidos de paternidad y crianza. Los niños pequeños saben que sus padres o una persona mayor tiene autoridad sobre ellos. Fortune afirma: La confianza es un elemento central en las relaciones. El adulto responsable o el hermano mayor debe proteger la vulnerabilidad del niño y no hacer mal uso de su rol en perjuicio del menor. Eso quiere decir, específicamente, que no deben involucrarse en actividad sexual con el menor ... Cuando se traiciona esta relación familiar por abuso incestuoso, la víctima promete guardar el secreto y el aislamiento del menor, que se da como resultado de ello, dificulta que le ayude otro miembro de la familia u otra persona fuera de la familia. El hecho de guardar el secreto también puede contribuir para que la víctima se acuse a sí mismo(a) por el abuso sexual. Cuando el/la menor pide ayuda y cuente finalmente lo que está pasando, es más probable que no le crean.2 En una relación pastoral, especialmente cuando el pastor ha dado consejería a la víctima, hay un desequilibrio de poder, así como lo hay en la relación paternal. El pastor mantiene el poder debido a sus conocimientos, su entrenamiento, su liderazgo, su posición y sus habilidades personales. La persona que ha pedido una consulta está en una posición vulnerable y confía en que el consejero proteja sus intereses. Cuando el agente pastoral se involucra en actividades sexuales con quien le ha pedido su consejo, el asunto se convierte en un abuso de su autoridad pastoral y una traición a la confianza de su cliente. Tal como en una relación incestuosa, hay una ausencia de un consentimiento real, la misma que proviene del desequilibriode poder en esa relación. Un año después, Nancy mencionó este incidente a su amiga Julia. Julia había sido víctima de abuso sexual cuando era una adolescente, y ella reconoció los signos. En una reunión de un grupo pequeño de la iglesia en la casa de una familia, Julia hizo un comentario sobre el proceder inapropiado de James, y Nancy, aunque vacilante, contó su historia. Julia dijo que ella cree que James está enfermo y que necesita ayuda profesional. El grupo estaba sorprendido y casi no podía creerlo, pero decidió pasar esta información a los diáconos para hacer discernimiento y tomar una acción. Los diáconos se reunieron con James, quien admitió que se había involucrado en un acto inapropiado de frotar la espalda de Nancy y que sentía haberlo hecho. Los diáconos le aconsejaron que pida disculpas a Nancy, pero en vez de eso él llamó furioso a Nancy exigiéndole explicaciones de por qué les había hecho enterarse a ellos de lo que sucedió. Nancy sintió que los diáconos le traicionaron y que no le protegieron del abuso que otra vez estaba causándole James. Dentro de los próximos cuatro meses, una historia mucho mayor de abuso empezó a conocerse poco a poco. En otra reunión de los diáconos, el grupo pequeño y James, Julia informó que otras amigas de ella han revelado que fueron manoseadas sexualmente por James. Ella pidió que se pida a James su renuncia. Otros miembros del grupo se sorprendieron de la sugerencia y hablaron de la necesidad de "perdonar y olvidar" y no "tirar la primera piedra". Uno de los diáconos admitió que había sabido de los encuentros sexuales de James a lo largo de 10 años. James reconoció que había tenido estos encuentros sexuales y dijo que se había disculpado en privado con las mujeres involucradas. Él fue muy vago en sus explicaciones cuando le pidieron que dé más detalles. Después de una buena discusión, y con muchos malos presentimientos, el grupo decidió que la congregación debía conocer estas alegaciones, pues en su iglesia son ellos los que tienen el poder de decisión. Tres semanas después, en la mañana cuando se iba a llevar a cabo la reunión, James informó que renunciaba, y que su renuncia se haría efectiva en cinco meses. Él había estado pensado en cambiarse por algún tiempo, explicó. En la reunión, él se disculpó por "haber causado dolor a otros" y expresó que siente mucha pena por ello. Su esposa Edith reconoció que había sospechado que James había tenido intimidad sexual con otras mujeres por 12 años. Eran ya bien conocidas sus dificultades matrimoniales para ese entonces. No se discutieron en esta reunión los detalles del testimonio de Nancy, tampoco se dio a conocer su identidad a todo el grupo reunido. Para muchos fue como que James era sólo culpable de haber "frotado la espalda de Nancy de una manera inapropiada". A muchos les confundía el hecho de que un grupo de la congregación crea que James debe renunciar. Una mujer dijo que todo el proceso era de muy mal gusto y salió del lugar. A muchos les parecía que la meta del proceso era lograr que el pastor y las mujeres afectadas se reconcilien. Se pidió a las mujeres involucradas que se quejen a James en privado. Incluso se expresó enojo porque las "supuestas" víctimas no estaban visibles. Públicamente, James lució como alguien que tenía remordimientos sobre su conducta sexual inapropiada. Por el contrario, en conversaciones privadas con varias mujeres, James mostró que no estaba arrepentido.3 Él estaba enojado con las mujeres que lo habían expuesto con sus relatos. Él aseguró que las mujeres habían querido el contacto sexual y que cualquier problema que ellas han experimentado fue el resultado de problemas psicológicos anteriores. Él estaba más interesado en justificarse que en explorar las raíces de su conducta. Más importante aún es que continuaron los incidentes de contacto físico inapropiado después de haber sido expuesta la verdad. En una segunda reunión de la congregación, a la que James no asistió, una segunda mujer, Wilma, reveló que ella también había estado sujeta a una conducta sexual inapropiada por parte de James durante los últimos diez años. Ella compartió la dificultad que experimentó al resolver el conflicto emocional, que vino como resultado del abuso de James, al aprovecharse de su vulnerabilidad al pedirle que le dé consejería. Al concluir afirmó que el problema de James era serio y que él necesitaba ayuda. Por primera vez, la presencia de un testigo visible les ayudó a entender, a muchos de los que se encontraban en la reunión, el abuso sexual que había ocurrido. Se tomaron dos decisiones. Una decisión fue dar terapia grupal de corto tiempo a los miembros de la congregación que necesiten ayuda profesional como resultado de este incidente. La segunda fue aceptar la renuncia de James, que se haga efectiva de inmediato, con la continuación de salario y beneficios por cuatro meses. Durante esos cuatro meses, el papel de James estaría determinado por el consejo de la iglesia. Se hicieron arreglos para tener un pastor interino. En este punto, muchos todavía creían que la presencia de James era clave en el proceso de recuperación de la iglesia. Durante las próximas semanas, cuando James continuaba usando su oficina, para contestar el teléfono, y sentarse en su lugar usual en la congregación, fue obvio que su presencia era una fuente de ansiedad y dolor en vez de curación. En la próxima reunión de la congregación, dos meses después de que Nancy había compartido su historia, se tomó finalmente la decisión de que James desocupe su oficina. Todavía había miembros de la congregación que defendían a James y que consideraban que la iglesia estaba siendo "anticristiana" al no buscar reconciliación y perdón. Mas, para la mayoría de feligreses era obvio que su conducta de abuso sexual necesitaba intervención terapéutica. Otras mujeres continuaron encontrando el valor de hablar sobre su abuso sexual. Tres meses después de la primera revelación, Frieda compartió su historia con la congregación. "La culpabilidad no sirve de ninguna ayuda", comenzó diciendo, "pero mirar lo que está pasando y ponerle un nombre sí lo es". Procedió a contar cómo se acercó a James a pedirle consejería en un tiempo particularmente difícil para ella. Y continuó así: "Durante las siguientes semanas y años la relación sexual sucedió tan lentamente que no pude darme cuenta de lo que estaba sucediendo. Yo creí en James cuando me dijo: "Es la voluntad de Dios que esto pase"; "Está siendo guiado por el Espíritu"; "Dios NOS hizo el uno para el otro"; "Esta es la manera como Dios te muestra su amor". Yo no podía confiar nunca más en mí o en mis instintos. Empecé a depender de James. Pensé que le debía mucho y me convertí en una co-conspiradora de esta adicción". "Durante un período de siete años, la actividad que teníamos se concentraba en abrazos, masajes a los pechos, los genitales, gratificaciones orales y orgasmos que los tenía James. La consideración de que me quede embarazada era el límite donde se detenían las cosas. Me dijo que no debo contar a nadie porque "alguna gente tiene ciertas ideas cerradas y no entenderían". "El hablar de ello me hace sentir como que estoy traicionando su confianza. Yo estoy avergonzada de lo que ha pasado y la participación que yo tuve en todo esto". La narración de Frieda ilustra el punto que hicimos inicialmente de que el contacto sexual realizado por un pastor es una traición a la responsabilidad que él tiene de proteger la vulnerabilidad del paciente en consejería. James abusó de su poder al complacer sus necesidades a expensas de Frieda, y traicionó su confianza al animarla a creer que ella "necesitaba" -y Dios lo permitía- recibir la atención sexual que él le daba. La revelación del abuso sexual de James ha sido un trauma para la congregación de la Iglesia Grace Church. Aunque el abuso fue realizado por el ministro, se convirtió en un interrogante para toda la congregación. La gente se sentía responsable por las acciones de James, queriéndolo o no. Al principio muchos tendían a apoyar a James y a culpar a las víctimas por lo que había sucedido. Como consecuencia, las víctimas se sentían doblemente heridas porque la comunidad en la que ellas habían confiado no les dio su apoyo. Como los lazos de confianza se rompieron, las gentes se volvieron extraños entre sí y los rumores corrían por todo lado. Cada persona reaccionó a las revelaciones del abuso sexual de James basándose en sus propias experiencias y valores. Julia, quien fue abusada en su adolescencia, vio inmediatamente que James tenía una adicción destructiva sobre la cual él no tenía ningún control y requería una intervención inmediata. Una de las diáconas creyó que si le confrontaba a James acerca de su conducta frecuentemente él cambiaría, a pesar de que él no había dado ninguna indicación de querer hacerlo. Un hombre creyó que no hay razón de dar un tratamiento distinto a este "pecado" del que se da a los otros pecados, y ya que James ha pedido disculpas, debería ser instalado nuevamente como pastor mientras que prometa que no lo volverá a hacer nunca más. De manera colectiva, la congregación tomó varias medidas para ayudar al proceso curativo. Se formaron dos clases dominicales para explorar con mayor profundidad los asuntos relativos a la violencia sexual y el perdón. Los diáconos tuvieron conversaciones con los ministros de la conferencia del distrito para explicar los sucesos ocurridos y pedir ayuda para asegurar el bienestar de otras víctimas en potencia. Se formó un comité para examinar el proceso con el que se toman decisiones dentro de la iglesia, la responsabilidad de los pastores y los consejeros, y el papel de los diáconos. Los grupos cuaresmales procesaron la pérdida colectiva que experimentaron laspersonas y exploraron las conexiones entre la aflicción y el nacimiento nuevo. Los terapeutas que dirigieron el primer grupo de terapia organizaron un taller de fin de semana sobre la victimización sexual, la sobrevivencia y el perdón. Se agregaron a la biblioteca materiales sobre el abuso sexual. La percepción colectiva sobre esta materia ha ido evolucionando, pero no es una situación que está "resuelta". Algunas mujeres que fueron abusadas por James ya no son parte de la congregación. Algunos miembros todavía están tratando de hacer oír su voz para compartir su culpabilidad y su dolor. Dentro de la congregación hay otros que sienten que se trató injustamente a James. James está en el proceso de divorcio con su esposa Edith. Él asiste a una iglesia de la misma denominación en el pueblo vecino, pastoreado por uno de sus amigos. Edith salió a concluir su educación en otro pueblo cuando se dio cuenta que James no estaba interesado en mantener el matrimonio. Julia no asiste más a la iglesia. Nancy abandonó la iglesia y siente que el cristianismo tiene muy poco para ofrecerle. Lo que ella experimentó en la iglesia es que no le apoyó cuando se sentía más vulnerable. En cuento a Wilma, el hecho de dolerse por la gente durante este proceso traumático le hizo volver a la iglesia después de un período de ausencia. María Fortune afirma: "El objetivo primario al dar una respuesta al contacto sexual realizado por un pastor o un consejero pastoral en una relación profesional y pastoral es hacer justicia en medio de la injusticia. Debemos actuar con justicia y también decididamente si queremos restaurar la integridad del ministerio y de la iglesia". Hacer justicia quiere decir atender las necesidades de las víctimas tanto como de las divisiones que hay entre el Cuerpo de Cristo. Significa exigir que el ofensor sea responsable de sus actos. Fortune advierte sobre el peligro de hacer una reconciliación prematura con el ofensor. "Una reconciliación prematura animada por la congregación o denominación antes de que ocurra un arrepentimiento, o de que se dé una restitución, menoscaba el proceso para lograr la justicia y eventualmente impide una restitución auténtica para todas las personas.La iglesia Grace Church, de una manera tambaleante y humana, ha intentado hacer justicia a las víctimas, y asegurar que ese comportamiento no se vuelva a repetir. Los miembros de la congregación están aceptando gradualmente el hecho de que no tienen control sobre si Jaime se arrepentirá verdaderamente o si hará todo lo necesario para cambiar su conducta. Ellos han empezado a centrarse en curar sus propias heridas y en reconstruir la confianza entre ellos. Sin que importe si se da la reconciliación entre Jaime y la congregación Grace Church, las mujeres que han sido las víctimas como Frieda, Wilma y Nancy han podido poner un rostro y un nombre a su ofensor y por ende han podido tomar las riendas de su vida y romper el círculo del abuso.
1 Todos los nombres han sido cambiados para proteger a las personas involucradas. Este artículo se basa en las entrevistas con las mujeres mencionadas y en los documentos oficiales de la iglesia. 2 Todos los estractos de los escritos de Marie Fortune provienen de sus documentos sin publicar titulado "Traición en la Relación Pastoral. El Contacto Sexual de Pastores y Consejeros Pastorales", usados con permiso delautor. 3 Lenore Walker en El Síndrome de la Mujer Abusada (New York, Springer, 1984), reporta que hay frecuentemente un período de "luna de miel" de disculpas fáciles después de un incidente de abuso a la esposa. El ofensor expresa verdadero arrepentimiento, pero a éste no le sigue una cambio de comportamiento y el círculo se repite. Algunos expertos creen que hay algo paralelo entre otras formas de incesto y el abuso sexual.
- Christine Hamilton-Pennell Reimpreso por Hijas de Sarah, (Julio/Agosto, 1987), 3801 N. Keeler, Chicago, IL 60641. |

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